Acerca de esta edición
Los signatarios del Libro de Concordia (1580) hicieron conocida su intención de «hacer y seguir haciendo todo lo que sea útil y provechoso al crecimiento y extensión de la alabanza y gloria de Dios y a la extensión de su palabra única, que pueda traer salvación, para la tranquilidad y paz de nuestras escuelas e iglesias cristianas y para el necesario consuelo e instrucción de las pobres y mal aconsejadas conciencias» (Prefacio, p. 12). En fidelidad a estas metas expresadas en los escritos confesionales luteranos, y como mayordomos responsables de las verdades que ellos contienen, cristianos luteranos lo han encontrado «útil y provechoso» traducir estos escritos en el idioma de la gente. Dándole gracias a Dios, nosotros nos regocijamos en esta publicación del Libro de Concordia en español. Rogamos que nuestro Dios eterno, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, conceda la gracia de su Espíritu Santo a todos los que ahora pueden leer en su propio idioma la hermosa exposición del evangelio bíblico presentado en estas páginas.
Ralph A. Bohlmann
Presidente
La Iglesia Luterana—Sínodo de Misuri
El idioma español se une a una lista creciente de idiomas en el mundo en que el Libro de Concordia ha sido traducido. ¡Y que bendición! Dondequiera que la gente de habla española viva, ahora podrán leer esos escritos que han hecho y mantienen a la Iglesia Luterana como una fuerte iglesia confesional.
La Junta de Misiones de La Iglesia Luterana—Sínodo de Misuri ha tenido el agrado de haber jugado un papel mayor en la publicación de esta obra. De todas las personas que participaron en el traducir y retraducir, el redactar y redactar de nuevo, corregir y corregir de nuevo, uno merece reconocimiento y gracias—el coordinador del proyecto, el Reverendo Carlos Puig. Su paciencia y cuidadosa coordinación fueron las que trajeron este proyecto monumental a su terminación.
Es mi oración que la enseñanza sencilla, clara y bíblica contenida en este Libro de Concordia conceda ricas bendiciones a todos los que lo lean.
Edward A. Westcott, Jr.
Director Ejecutivo
La Junta de Misiones
Fue como a mediados de 1984 que el Reverendo Carlos H. Puig, en aquel entonces Secretario de Ministerios Hispanos de nuestra Iglesia Luterana—Sínodo de Misuri, se dirigió al infrascrito con la solicitud de iniciar la preparación del Libro de Concordia en español. Inmediatamente se emprendió la delicada tarea. Pero la demora en entregar las asignaciones y compilar y revisar las traducciones ya existentes y coordinar otros factores contribuyeron a la tardanza en entregar el manuscrito a la imprenta. Al lograr empero lo anhelado grande fue el gozo. Para ello es justo reconocer los grandes esfuerzos del Reverendo Puig y del Profesor Erico Sexauer de nuestro Seminario Concordia de Buenos Aires. Es propio mencionar el hecho de que entre los contribuyentes a este libro se hallan teólogos de los cuerpos mayores del luteranismo en las Américas.
La comisión editorial de este libro expresa su gratitud a Fortress Press por el uso de las breves introducciones a los diferentes símbolos que se hallan en la traducción hecha al inglés por el Doctor Theodore G. Tappert. Igualmente a Editorial Paidós, de Buenos Aires, por el Catecismo Menor, el Catecismo Mayor y los Artículos de Esmalcalda, del tomo V de las Obras de Martín Lutero. Y a La Asociación Ediciones La Aurora, también de Buenos Aires, por el permiso concedido, como única distribuidora de los diez tomos de las Obras de Martín Lutero, para incluir en nuestro libro los símbolos ya citados. Y por último, a los editores del Livro de Concórdia en portugués por las notas al pie de las páginas, del traductor, el Dr. Arnaldo Schüler. Las notas fueron traducidas del portugués al español por el profesor Erico Sexauer.
Nos complacemos en mencionar, en orden alfabético, a los traductores de este tomo:
| Juan Berndt | Federico Lange |
| Evaristo Falcó Esteve | Andrés A. Meléndez |
| Manuel Gutiérrez-Marín | Erico Sexauer |
| Roberto T. Hoeferkamp | Manuel Vallejo Díaz |
Las citas bíblicas han sido extraídas de la Santa Biblia, antigua versión de Casiodoro de Reina (1569), revisada por Cipriano de Valera (1602), revisión de 1960.