Libro de Concordia
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El Catecismo Mayor

Segunda Parte: El Credo

Hemos oído hasta ahora sólo la primera parte de la doctrina cristiana y [1] ya vimos todo lo que Dios quiere que hagamos y dejemos. Sigue ahora como debe ser, el Credo, que nos presenta todo lo que debemos esperar y recibir de Dios y, para decirlo brevemente, para que aprendamos a conocerlo enteramente. Dicho conocimiento nos ha de servir para poder hacer las mismas [2] cosas que los mandamientos nos ordenan. Porque como indicamos, los mandamientos son tan excelsos que el poder de todos los hombres resulta demasiado insignificante para cumplirlos. De aquí la imprescindible necesidad de aprender esta segunda parte de la doctrina cristiana tan bien como la primera, para saber cómo se llega a dicho cumplimiento y de dónde y por qué medios se recibe tal fuerza. Si pudiéramos cumplir los mandamientos por [3] nuestras propias fuerzas, tal como hay que cumplirlos, de nada más necesitaríamos, ni del Credo, ni del Padrenuestro. Antes de pasar a exponer la [4] necesidad y beneficios tales del Credo, bastará en primer término que la gente sencilla aprenda a captar y comprender el Credo por lo que él mismo explica. En primer lugar, hasta ahora se ha dividido el Credo en doce artículos.141 Sin [5] embargo, si se debiese tomar uno a uno todos los puntos contenidos en la Escritura y que pertenecen al Credo, resultarían muchos más artículos y no todos podrían ser expresados claramente con tan pocas palabras. Pero a fin [6] de que se pueda captar estas cosas de la manera más fácil y simple—cómo hay que enseñar a los niños—compendiaremos brevemente todo el Credo en tres artículos principales,142 según las tres personas de la divinidad, a las cuales está dirigido todo cuanto creemos. De este modo, el primer artículo, referente a Dios Padre, explica la creación. El segundo artículo, referente al Hijo, explica la redención. Y el tercer artículo, referente al Espíritu Santo, [7] explica la santificación. Es como si el Credo estuviese compendiado con suma brevedad en las siguientes palabras: «Creo en Dios Padre que me ha creado; creo en Dios Hijo que me ha redimido; creo en el Espíritu Santo que [8] me santifica». Un Dios y un Credo, pero tres personas y, por lo tanto, tres artículos y tres confesiones. Tratemos brevemente estas palabras.

141. La división del Credo Apostólico en doce partes aparece alrededor del año 400. Según la tradición, cada uno de los doce apóstoles aportó una porción. Cf. León el Grande, Epistula 31 ad Pulcherian: catholici symboli brevis et perfecta confessio, quae duodecim apostolorum to tidem est signata sententiis (« … la confesión breve y perfecta del símbolo católico, expresada por los doce apóstoles en otras tantas sentencias»), MSL LIV, 794.

142. Háuptartikel. Vid. Catecismo Mayor, Bautismo, 1, nota 201.