Sobre el Bautismo
El bautismo no es otra cosa que la palabra de Dios en el agua, ordenado [1] por su institución o, como dice Pablo: Lavacrum in verbo112 o, como dice [2] también Agustín: Accedat verbum ad elementum et fit sacramentum,113 Por eso no estamos de acuerdo con Tomás114 y los monjes predicadores115 que olvidan la palabra (la institución divina) y dicen que Dios ha colocado un [3] poder espiritual en el agua que lava el pecado mediante el agua. Tampoco estamos de acuerdo con Escoto,116 y los monjes descalzos117 que enseñan que el bautismo lava el pecado gracias a la asistencia de la voluntad divina, de manera que este lavado se lleva a efecto sólo por la voluntad de Dios, en ningún caso por la palabra o el agua.
ACERCA DEL BAUTISMO DE LOS NIÑOS
[4] Sostenemos que se debe bautizar a los niños, pues ellos pertenecen también a la redención prometida, cumplida por Cristo,118 y la iglesia debe administrárselo cuando sea solicitado.
112. Ef. 5:26 (Lavamiento por la palabra).
113. S. Agustín. Tractatus 80 in Joh., cap. 3 (MSL XXXV 1840). (La palabra se une al elemento y llega a ser sacramento.)
114. Tomás de Aquino. Summa Theologiae. P. III. q. 62, art. 4.
115. Se refiere a los dominicos.
116. Duns Escoto. Sententiae IV, dist. 7, q. 2 sigtes.
117. Se refiere a los franciscanos.
118. Cf. Mt. 19:14.