Artículo VI La Nueva Obediencia
Se enseña también que tal fe debe producir buenos frutos y buenas obras [1] y que se deben realizar toda clase de buenas obras que Dios haya ordenado,27 por causa de Dios. Sin embargo, no debemos fiarnos en tales obras para merecer la gracia ante Dios. Pues recibimos el perdón del pecado y la justicia [2] mediante la fe en Cristo, como él mismo dice: «Cuando hayáis hecho todo esto, decid: Siervos inútiles somos» (Lc. 17:10). Así enseñan también los [3] padres, pues Ambrosio afirma: «Así lo ha constituido Dios, que quien cree en Cristo sea salvo y tenga el perdón de los pecados no por obra, sino sólo por la fe y sin mérito».28
27. Contra las obras no ordenadas por Dios que se detallan abajo en Art. XX, 3 y Art. XXVI, 2.
28. En la época de la Reforma estas palabras se atribuían a Ambrosio, obispo de Milán (339‒397 d. de J.C.). Ahora sabemos que forman parte del comentario sobre 1 Corintios 1:4 escrito por «Ambrosiaster», el nombre dado por Erasmo al autor desconocido de comentarios latinos sobre las trece epístolas de Pablo.