Libro de Concordia
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La Fórmula de Concordia, Epítome Índice
La Fórmula de Concordia, Epítome

XII. Otras Facciones Heréticas y Sectas que Nunca Aceptaron la Confesión de Augsburgo

[1] Para evitar que se nos atribuyan tácitamente las enseñanzas erróneas de estos facciosos y sectarios, ya que en las explicaciones que preceden no las hemos mencionado expresamente, haremos en estos párrafos finales una simple exposición de los artículos en que (los herejes actuales) se apartan de la verdad y enseñan lo contrario a nuestra fe y confesión a que tantas veces nos hemos referido.

Los errores de los anabaptistas

[2] Los anabaptistas se dividen entre sí en muchas sectas, de las cuales unas sostienen un gran número de errores, y otras menos; pero todas ellas en general profesan doctrinas tales que ni en la iglesia ni en el estado ni en la vida doméstica se pueden tolerar o permitir.

Artículos que no se pueden tolerar en la iglesia

[3] 1. Cristo no recibió su cuerpo y sangre de la virgen María, sino que los trajo consigo desde el cielo.

[4] 2. Cristo no es verdadero Dios; únicamente posee más dones del Espíritu Santo que ningún otro hombre santo.

[5] 3. Nuestra justicia que vale ante Dios no consiste únicamente en el solo mérito de Cristo, sino también en la renovación, y por ende, en nuestra propia santidad en que andamos. Dicha justicia (anabaptista) se basa en gran parte en una espiritualidad personal, peculiar, de propia elección, que en el fondo no es otra cosa que una nueva especie de monacato.

[6] 4. Los niños que no han sido bautizados, Dios no los considera pecadores sino justos e inocentes; y en su inocencia, por cuanto no han llegado aún al uso de la razón, se salvan sin bautismo (que según los anabaptistas no les hace falta). Esto quiere decir que los anabaptistas rechazan de plano la doctrina acerca del pecado original con todos sus detalles.

[7] 5. Los niños no deben ser bautizados antes de haber llegado al uso de la razón, y de estar en condiciones de poder confesar ellos mismos su fe.

[8] 6. Los hijos de padres cristianos, puesto que son hijos de creyentes, son santos e hijos de Dios aun sin el bautismo y antes de recibirlo. Por esta razón los anabaptistas ni dan mucha importancia al bautismo de niños ni lo apoyan, todo lo cual es contrario a las palabras expresas de la promesa divina que es sólo para aquellos «que guardan su pacto y no lo menosprecian» (Gn. 17:48, 19:21 y sigtes.).

7. No es una congregación verdaderamente cristiana aquella en que aún [9] se encuentran pecadores.

8. No se debe oír ni presenciar ningún sermón dado en templos en que [10] anteriormente se han celebrado y leído misas pontificales.

9. Ninguna persona piadosa debe tener trato alguno con aquellos ministros [11] de la iglesia que predican el evangelio según las enseñanzas de la Confesión de Augsburgo y censuran los sermones y errores de los anabaptistas. Tampoco deben servirles o cooperar con ellos, sino huir de ellos y evitarlos como pervertidores de la palabra de Dios.

Artículos que no se pueden tolerar respecto al estado

1. En el Nuevo Testamento la autoridad secular no es una institución [12] agradable a Dios.

2. El cristiano no puede ostentar o desempeñar un cargo gubernamental [13] con una conciencia tranquila e inviolada.

3. El cristiano no puede, sin lesionar su conciencia, ejercer la magistratura [14] en casos en que sea preciso proceder contra los malhechores. Tampoco deben los súbditos invocar la protección y defensa del poder que las autoridades poseen y han recibido de Dios.

4. El cristiano no puede con buena conciencia prestar juramento ni [15] jurar obediencia y fidelidad al jefe soberano de su país.

5. En el Nuevo Testamento los magistrados no pueden, sin perjuicio [16] para su conciencia, imponer la pena capital a los malhechores.

Artículos que no se pueden tolerar respecto a la vida doméstica

1. El cristiano no puede con buena conciencia retener o poseer bienes, [17] sino que es su deber entregarlos al patrimonio de la comunidad.

2. El cristiano no puede con buena conciencia ser ni fondista ni comerciante [18] ni armero.

3. Un matrimonio puede divorciarse por motivos religiosos, y un cónyuge [19] puede abandonar a otro y casarse con una persona que profese su misma fe.

Los errores de Schwenckfeld y sus partidarios

1. Todos los que sostienen que Cristo según la carne es una criatura, [20] carecen del verdadero conocimiento acerca de Cristo como Rey soberano celestial.

2. Por causa de la exaltación de Cristo, su carne asumió todas las [21] propiedades divinas, de tal manera que Cristo como hombre es del todo igual al Padre y al Verbo en poder, fuerza, majestad y gloria, tanto en lo que al grado como a la posición de su esencia se refiere. Esto significa que ahora existe una sola esencia, propiedad, voluntad y gloria de las dos naturalezas en Cristo. Además, la sangre de Cristo pertenece a la esencia de la Santa Trinidad.

[22] 3. El ministerio de la palabra, esto es, la palabra predicada y oída, no es un medio por el cual Dios el Espíritu Santo instruye a los hombres y obra en ellos el conocimiento salvador acerca de Cristo, la conversión, el arrepentimiento, la fe y la nueva obediencia.

[23] 4. El agua del bautismo no es un medio por el cual el Señor nos garantiza la adopción como hijos de Dios, y por el cual obra la regeneración.

[24] 5. El pan y el vino en la santa cena no son medios por los cuales Cristo distribuye su cuerpo y sangre.

[25] 6. El cristiano que ha sido verdaderamente regenerado por el Espíritu de Dios es capaz de llevar su vida terrenal en perfecta observancia y cumplimiento de la ley de Dios.

[26] 7. No es una verdadera congregación cristiana aquella en que no se practica la excomunión pública o el procedimiento regular de la excomunión.

[27] 8. El ministro de la iglesia que por su parte no posee la verdadera renovación, regeneración, justicia y santidad, no puede instruir provechosamente a otros o distribuir sacramentos verdaderos y válidos.

El error de los neoarrianos71

[28] Cristo no es Dios verdadero, esencial y natural, de una sola esencia divina con Dios el Padre y el Espíritu Santo, sino que sólo ha sido provisto de majestad divina, majestad que él posee ahora junto con Dios el Padre, siendo sin embargo inferior a él.

El error de los antitrinitarios

[29] Esta es una secta enteramente nueva, que antes no se conocía en la cristiandad. Sus partidarios creen, enseñan y confiesan que no existe una esencia sola, eterna y divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, sino que así como Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo son tres personas distintas, así también cada persona tiene su propia esencia distinta y separada de las otras personas de la Deidad. Estas tres personas, dicen algunos de ellos, son iguales en poder, sabiduría, majestad y gloria, así como en otro orden de cosas podrían serlo tres hombres distintos y separados entre sí en su esencia. Otros en cambio dicen que las tres personas son desiguales entre sí en esencia y propiedades, de modo que sólo el Padre es verdadero Dios.

[30] Todos esos artículos y otros similares a ellos, así como también otros errores cualesquiera que dependan o se infieran de ellos, los rechazamos y condenamos como falsos, erróneos, heréticos y contrarios a la palabra de Dios, los tres Credos ecuménicos, la Confesión de Augsburgo y su Apología, los Artículos de Esmalcalda y los Catecismos de Lutero. De estos errores deben cuidarse todos los fieles cristianos, ya sean de posición72 encumbrada o humilde, por amor al bienestar y la salvación de sus almas.

Para firmar que esta es la doctrina, fe y confesión de todos nosotros, de [31] la cual tendremos que dar cuenta en el día postrero ante el justo Juez, nuestro Señor Jesucristo; y para afirmar además que ni en secreto ni en público diremos o escribiremos nada contra ella, sino que es nuestra intención permanecer fieles a ella por la gracia de Dios; por tanto, después de seria reflexión, en el verdadero temor de Dios e invocando su nombre, firmamos con nuestra propia mano.

Berg, 29 de mayo de 1577

Iacobus Andreae D.

Christophorus Cornerus D.

Nicolaus Selneccerus D.

David Chutraeus D.

Andreas Musculus D.

Martinus Chemnitius (o Kemnicius) D.

71. Unitarios del siglo XVI. Los unitarios sólo reconocen en Dios una persona.

72. Stand, posición social, categoría, estado, orden.