Artículo XXII Las Dos Especies en la Cena del Señor
[1] No puede caber duda de que el usar las dos especies en la cena del Señor está en conformidad con la voluntad de Dios, con la institución de Cristo, y con las palabras de Pablo. Porque Cristo instituyó ambas, y las instituyó no para una parte de la iglesia, sino para la iglesia toda. Pues no sólo los presbíteros usan del sacramento, sino que lo hace la iglesia entera, por autoridad de Cristo, no por autoridad humana. Suponemos que esto lo reconocen también los adversarios. Ahora bien, si Cristo instituyó el sacramento para toda [2] la iglesia, ¿por qué a una parte de la iglesia se la priva de una de las dos especies? ¿Por qué se le prohíbe el uso de una de las especies? ¿Por qué se cambia la ordenanza de Cristo, máxime si él mismo la llama su testamento? Si no es lícito invalidar el testamento de un hombre, mucho menos lícito será invalidar el testamento de Cristo. Y Pablo dice (1 Co. 11:23–24), que él [3] recibió del Señor lo que enseñó. Pero lo que había enseñado era el uso de ambas especies, como lo muestra claramente el texto (1 Co. 11): Primero dice refiriéndose al cuerpo: Haced esto, y después repite las mismas palabras refiriéndose a la copa. Y en seguida agrega: «Pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa» (v. 24, 28). Estas son las palabras del que instituyó el sacramento. Además, un poco antes dice que los que están por usar la cena del Señor, que lo hagan todos juntos.353 Por tanto, es [4] evidente que el sacramento fue instituido para toda la iglesia. Y este uso perdura todavía en las iglesias griegas y en otro tiempo existió también en las iglesias latinas, como lo atestiguan Cipriano y Jerónimo. En efecto, Jerónimo dice en su comentario sobre Sofonías:354 «Los sacerdotes que administran la eucaristía, y distribuyen la sangre del Señor a su pueblo», etc.355 Lo mismo declara el Concilio de Toledo.356 Y no sería difícil reunir gran número de testimonios. Aquí no hay ninguna exageración; tan sólo dejamos [5] al lector sensato que determine lo que se ha de pensar acerca de la ordenanza divina.
En su Refutación, nuestros adversarios no hacen ningún intento de [6] excusar357 a la iglesia, a la cual se le quitó una de las especies del sacramento. Esto habría sido propio de varones buenos y religiosos. Debía haberse buscado una razón válida para excusar a la iglesia, y para dar explicaciones a las conciencias a las cuales se les puede dar sólo una parte del sacramento. En lugar de esto, ellos insisten en que es correcto prohibir el uso de la otra parte, e imponen su veto a la distribución de ambas especies.358 Primero se vienen [7] con el invento de que en los comienzos de la iglesia era costumbre en algunos lugares administrar sólo una parte. Sin embargo, no pueden aducir ningún ejemplo de tiempos antiguos para confirmar su aserto. En cambio, alegan pasajes en los que se hace mención del pan, como Lucas 24:35, donde está escrito que los discípulos reconocieron a Cristo cuando éste partió el pan. Citan también algunos otros pasajes acerca del partir el pan.359 Pero aunque no nos oponemos mayormente a que algunos de estos pasajes sean tomados como referencias al sacramento, no se sigue de ellos que se distribuyera una especie sola, porque cuando se nombra una parte, se piensa también en la [8] parte restante, según la manera corriente de expresarse. Traen a colación también la comunión laica,360 en la cual no se usaba de una especie sola, sino de ambas; y si alguna vez se manda a los sacerdotes usar de la comunión laica, esto significa que fueron destituidos del ministerio de la consagración. Esto lo saben nuestros adversarios, pero abusan de la ignorancia de los inexpertos, quienes al oír hablar de la comunión laica, inmediatamente piensan en la costumbre de nuestro tiempo actual, según la cual se da a los laicos sólo una parte del sacramento.
[9] ¡Pues véase qué descaro! Entre otros motivos por los cuales no se ofrecen ambas especies, Gabriel cita también éste: Que había que establecer una diferencia entre los laicos y los presbíteros.361 Y es muy posible que sea ésta la causa principal de la prohibición de una especie, a saber, para que así el orden sacerdotal aparezca como más prestigioso que otros tipos de vida religiosa.362 Declaramos, por no decirlo con palabras más crudas, que esto es [10] un propósito humano, y es fácil ver hacia dónde apunta. En la Refutación se refieren también a los hijos de Eli, los cuales, después de perdido el sumo sacerdocio, pedían que les concedieran algún ministerio para que pudieran comer un bocado de pan (1 S. 2:36). Con esto, dicen, queda indicado el uso de una sola especie. Y añaden: «Así pues, también nuestros laicos deben contentarse con una parte ministerial, con una especie sola».363 Pero relacionar el sacramento con aquella historia de los descendientes de Eli es una abierta burla por parte de nuestros adversarios. En aquel pasaje se describe el castigo de Eli. ¿Acaso querrán decir también esto: Que es por causa de un castigo que a los laicos se los priva de la otra parte del sacramento? El sacramento ha sido instituido para consolar y animar a las conciencias aterrorizadas, cuando creen que la carne de Cristo, entregada para la vida del mundo, es un alimento, y cuando creen que ellos, unidos a Cristo, son vivificados. Pero nuestros adversarios arguyen que a los laicos se los aparta de una de las especies por castigo. Deben conformarse con esto, nos dicen. Razón digna de un déspota. ¿Por qué habrían de conformarse? No hay que preguntar por [11] la razón, pues todo cuanto dicen los teólogos es ley. Esta es la borra de Eck.364 Conocemos muy bien esas bravuconadas,365 y si quisiéramos criticarlas, no nos faltarían argumentos. Pues está a la vista lo desvergonzadas que son. Este hombre ordena, al mejor estilo de un tirano en las tragedias: Quiéranlo o no, tienen que conformarse. ¿Acaso las razones que cita excusarán en el juicio [12] de Dios a quienes suprimen parte del sacramento y se ensañan con los hombres de bien que usan del sacramento íntegro? Si la prohibición tiene por objeto [13] dar realce al orden sacerdotal, esta misma razón debiera impulsamos a disentir de lo que dicen nuestros adversarios, aunque en otros aspectos estuviésemos dispuestos a consentir en su costumbre. Las diferencias entre el orden sacerdotal y el pueblo son otras, pero no es difícil adivinar por qué razón defienden con tanta tenacidad precisamente esta distinción. Pero para que no parezca que menoscabamos la verdadera dignidad de esta orden, nos ahorramos otros comentarios acerca de este plan artero.
Alegan también el peligro del derramamiento y otras cosas semejantes366 [14] que no tienen el peso suficiente como para cambiar la ordenanza de Cristo. Y aun suponiendo que realmente tengamos la libertad de usar de una especie [15] o de ambas, ¿cómo puede defenderse la prohibición? Pero la iglesia no se toma la libertad de hacer de las ordenanzas de Cristo cosas indiferentes. Por [16] nuestra parte excusamos a la iglesia que soportó este agravio, ya que no le fue posible recibir ambas especies. Pero a los autores de este mal, que sostienen que la prohibición del uso del sacramento íntegro es correcta y que no sólo siguen manteniendo dicha prohibición, sino que excomulgan y persiguen con violencia a quienes usan del sacramento íntegro—a éstos no los excusamos. Ellos verán cómo pueden dar cuentas a Dios de su manera de actuar. Y no se ha de pensar que la iglesia establece o aprueba sin más ni más todo [17] lo que establecen y aprueban los obispos, sobre todo cuando la Escritura vaticina en cuanto a los obispos y pastores lo que Ezequiel expresa con estas palabras: «La ley se alejará del sacerdote» (Ez. 7:26).
353. Lat.: simul, simultáneamente.
354. Comm., in Zeph. c. 3. MSL 25.
355. Populis eius. H. G. Pöhlmann, Apología, p. 194: ihren Gemeinden, a sus congregaciones.
356. IV Sínodo de Toledo, 633, canon 7. Mansi X, 620.
357. Lat. excusent. Justus Jonas: trösten oder entschuldigen («consolar o excusar»).
358. Confutatio, CR 27, 127 y sigtes.
359. Hch. 2:42, 46; 20:7. Confutatio, CR 27, 129 y sigte.
360. Confutatio, CR 27, 131: Fuit ergo semper in ecclesia discrimen laicae communionis sub una et sacerdotalis sub utraque specie («Pues siempre hubo en la iglesia una distinción entre la comunión laica, bajo una sola especie, y la comunión sacerdotal, bajo ambas especies»).
361. Sacri canonis missae exposido (1488) lectio 84.
362. Ut dignitas ordinis religione quadam fiat commendatior. Justus Jonas: damit der pfaffenstand heiliger scheine gegen dem Laienstand («a fin de que el estado sacerdotal tuviera una apariencia más santa que el estado de los laicos»).
363. Confutatio, CR 27, 131: Hic clare ostendit sacra scriptura, posteros Heli ablato ab eis sacerdodio petere admitti ad unam partem sacerdotalem, ad buccelam panis. Sic ergo et nostri laici una parte sacerdotali, una specie contend esse debent («Aquí la Sagrada Escritura demuestra claramente que los descendientes de Elí, quitado ya de ellos el sacerdocio, pidieron ser admitidos a una parte solamente del ministerio, o sea, que puedan comer un bocado de pan. Por lo tanto, también nuestros laicos deben contentarse con una parte de lo que le corresponde al sacerdocio, es decir, con una especie sola»).
364. En el original, heolokrasía ( = «mezcla de heces de vino») Ecciana. Johann Meier de Egg (= aus Egg), llamado Eck (1486–1543), profesor de teología y vice–canciller de la Universidad de Ingolstadt, fue un tenaz adversario de Lutero. Dícese que Melanchton usó la expresión heolokrasía Ecciana como alusión al hecho de que Eck era bastante propenso al vino.
365. En el original: istas Thrasonicas voces. De Trasón, soldado jactancioso que aparece en los Eunucos del poeta cómico romano Terencio.
366. Confutatio, CR 27, 132.