Libro de Concordia
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La Apología de la Confesión de Augsburgo Índice
La Apología de la Confesión de Augsburgo

Artículo IX El Bautismo

[1] Fue aprobado el artículo noveno,192 en el que confesamos que el bautismo es necesario para la salvación, que los niños han de ser bautizados, y que el bautismo de los niños no es vano, sino necesario y eficaz para la salvación. [2] Y como entre nosotros se predica con diligencia el evangelio genuino, por gracia de Dios obtenemos de ello también este fruto: Que en nuestras iglesias no apareciera anabaptista alguno, porque mediante la palabra de Dios, nuestro pueblo tiene con qué defenderse contra la impía y sediciosa facción de esos ladrones. Y así como condenamos muchos otros errores de los anabaptistas, así también condenamos el que consiste en afirmar que el bautismo de los niños es inútil. Porque está fuera de toda duda que la promesa de salvación abarca también a los niños. Mas no abarca a quienes están fuera de la iglesia de Cristo, donde no existen ni la palabra ni los sacramentos, porque Cristo regenera por medio de la palabra y los sacramentos.193 Por tanto, es necesario bautizar a los niños, para que se les aplique la promesa de salvación, conforme al mandato de Cristo (Mt. 28:19): «Bautizad a todas las naciones». Y así como a todos se les ofrece la salvación, así también se les ofrece a todos el bautismo: A los varones, a las mujeres, a los niños, a los pequeñuelos. Síguese, pues, claramente que a los pequeñuelos hay que bautizarlos, porque con el bautismo se ofrece la salvación.

[3] En segundo lugar, es evidente que Dios aprueba el bautismo de los niños. Por tanto, es impía la manera de pensar de los anabaptistas cuando condenan el bautismo de los niños. Que Dios aprueba el bautismo de los niños, queda demostrado por el hecho de que Dios da el Espíritu Santo a los así bautizados. Porque si este bautismo fuese vano, a ninguno le sería dado el Espíritu Santo, ninguno sería salvo, y finalmente, no existiría ninguna iglesia. Esta sola razón ya puede dar firmeza suficiente a los corazones buenos y piadosos contra las impías y fanáticas opiniones de los anabaptistas.

192. Confutatio, CR 27, col. 105: «Nonus articulus de baptismo, quod sit necessarius ad salutem, et quod pueri sint baptizandi, probatur et acceptatur. Recteque damnant Anabaptistas …» («El artículo noveno, referente al bautismo, donde se dice que el bautismo es necesario para la salvación y que debe bautizarse a los niños, lo aprobamos y aceptamos. Y con mucho acierto condenan a los anabaptistas … »).

193. Texto en lat. de la Concordia Triglotta (p. 244): Quia regnum Christi tantum cum Verbo et sacramentis existit («Porque el reino de Cristo sólo existe en unión con la palabra y los sacramentos»). Coincide con esto la traducción de Justus Jonas (BSLK, p. 247): Denn das Reich Christi ist nirgend, denn wo das Wort Gottes und die Sakramente sind («Pues el reino de Cristo no está sino allí donde están la palabra de Dios y los sacramentos»).