Acerca del Sacramento del Altar
[1] Sostenemos que el pan y el vino en la santa cena es el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Cristo y es administrado y recibido no sólo por los buenos cristianos sino también por los malos.
[2] También sostenemos que no se le debe dar únicamente bajo una especie; y no tenemos necesidad de una alta ciencia que nos enseñe que bajo una especie hay tanto como bajo ambas, como afirman los sofistas y el concilio [3] de Constanza.119 Incluso si fuese cierto que bajo una especie hay tanto como bajo ambas, sin embargo, no constituye el orden completo y la institución [4] total fundados y ordenados por Cristo. Y especialmente condenamos y maldecimos en el nombre de Dios a aquellos que no solamente prescinden de ambas especies, sino que también lo prohíben soberanamente, lo condenan, lo tratan como herejía y se colocan con ello contra y sobre Cristo, nuestro Señor y Dios, etcétera.
[5] En cuanto a la transubstanciación, despreciamos las agudezas de la sofistería120 que enseñan que el pan y el vino abandonan o pierden su esencia natural, no quedando sino sólo la forma y el color del pan y no pan verdadero. Pues lo que está en mejor acuerdo con la Escritura es que el pan está presente y permanece, como San Pablo mismo lo designa: «El pan que partimos». De la misma manera: «De este modo como del pan» (1 Co. 10:16; 11:28).
119. En el decreto del 15 de junio de 1415 del Concilio de Constanza se estableció que hay que creer que una especie contiene tanto como ambas el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Cristo. Es la llamada doctrina de la concomitancia.
120. Lutero llama a la transubstanciación: einen Wahn sancti Thomä und des Papsts: Una locura de Sto. Tomás y del papa.