II. El Credo Niceno
Creo5 en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra y de todo lo visible e invisible.
Y creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, Dios de Dios, luz de luz, verdadero Dios de verdadero Dios, engendrado y no hecho, consubstancial al Padre, y por quien todas las cosas fueron hechas; el cual, por amor de nosotros y por nuestra salvación, descendió del cielo y, encamado en la virgen María por el Espíritu Santo, fue hecho hombre; y fue crucificado también por nosotros bajo el poder de Poncio Pilato. Padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día según las Escrituras; y ascendió a los cielos, y está sentado a la diestra del Padre y vendrá otra vez en gloria a juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin.
Y creo en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y glorificado, que habló por medio de los profetas. Y creo en una santa iglesia cristiana y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para la remisión de los pecados; y espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo venidero.6 Amén.
5. En el original griego: pisteúomen, creemos.
6. Debido a las discusiones respecto de lo acertado o no acertado que es hablar de «otro mundo» en lugar de «transformación del mundo», lo más indicado parece ser traducir el venturi saeculi del texto latino con un literal «siglo venidero». El texto griego, que es el original, tiene tou méllontos aionos.