Artículo XV Ritos Eclesiásticos
[1] De los ritos eclesiásticos de origen humano se enseña que se observen los que puedan realizarse sin pecado y que sirvan para mantener la paz y el buen orden en la iglesia, como ciertas celebraciones, fiestas34 y cosas semejantes. [2] Sin embargo, se alecciona no gravar a las conciencias con esto, [3] como si tales cosas fueran necesarias para la salvación. Sobre esta materia se enseña que todas las ordenanzas y tradiciones instituidas por los hombres con el fin de aplacar a Dios y merecer la gracia son contrarias al evangelio [4] y a la doctrina acerca de la fe en Cristo. Por consiguiente, los votos monásticos y otras tradiciones relacionadas con la distinción de las comidas, los días,35 etc., por medio de las cuales se intenta merecer la gracia y hacer satisfacción por los pecados, son inútiles y contrarias al evangelio.
34. Para el año 1530 muchas fiestas de los santos habían sido abolidas entre los adherentes de la reforma de Lutero, y la mayor parte de los días de los apóstoles habían sido transferidos a los domingos siguientes; no obstante, muchas de las fiestas del año eclesiástico se retuvieron.
35. Los días de ayuno prescriptos por la iglesia de Roma.