Prefacio
[1] El presente escrito tiene por objeto en primer término adoctrinar a los [2] niños y a las personas sencillas. Por tal motivo, desde la antigüedad, según la palabra griega, se llama catecismo, esto es, doctrina para niños, conteniendo lo que necesariamente debe saber todo cristiano. Porque quien ignora tales cosas no puede ser contado entre los cristianos, ni tampoco le será permitido disfrutar de los sacramentos. Sucede con esto como con el obrero que, si desconoce las reglas y costumbres de su oficio, es rechazado y considerado [3] inepto. Por eso, se debe conducir a los jóvenes a aprender bien y en forma completa las partes del Catecismo o sea de las doctrinas destinadas a niños [4] y se les ejercitará y acostumbrará en ellas con celo. Por eso, cada padre de familia está obligado también a tomar a sus hijos y sirvientes, por lo menos una vez en la semana, para interrogarlos y examinarlos uno por uno en torno a lo que sepan o hayan aprendido del catecismo e insistir que lo aprendan [5] con seriedad si no lo saben. Recuerdo yo aquellos tiempos—aunque en verdad ocurre hoy también diariamente—en los que había gente sencilla y ya entrada en años que no sabían, ni saben aún, nada de esto, y sin embargo, hacen uso del bautismo y del sacramento y de todo, en fin, cuanto es propio de cristianos, en circunstancias que es preciso que quienes se acerquen al sacramento deben saber más y tener una comprensión más completa de toda la doctrina cristiana [6] que los niños y los aprendices nuevos. Siguiendo la antigua costumbre de la cristiandad—aunque se ha enseñando y practicado muy poco—dividiremos la doctrina cristiana en tres partes para la gente común, hasta que los jóvenes como los ancianos que se llaman y quieren ser cristianos se ejerciten y familiaricen con ellas.
Estas son las siguientes:
Primera: LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE DIOS
1. No tendrás otros dioses delante de mi. [1]
2. No tomarás el nombre de tu Dios en vano.15 [2]
3. Santificarás el día de reposo. [3]
4. Honra a tu padre y a tu madre. [4]
5. No matarás. [5]
6. No cometerás adulterio. [6]
7. No hurtarás. [7]
8. No hablarás falso testimonio contra tu prójimo. [8]
9. No codiciarás la casa de tu prójimo. [9]
10. No codiciarás su mujer, ni su siervo, criada o ganado, ni nada de [10] lo que tenga.
Segunda: LOS ARTÍCULOS PRINCIPALES DE NUESTRA FE
«Creo en Dios Padre todopoderoso,16 Creador del cielo y de la tierra: Y [11] en Jesucristo su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por el Espíritu [12] Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos;17 al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, de donde ha de venir para juzgar a los vivos y [13] a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; una santa18 iglesia cristiana,19 la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén».
Tercera: LA ORACIÓN O EL PADRENUESTRO, COMO CRISTO LO HA ENSEÑADO
[14] «Padre nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos induzcas en la tentación,20 mas líbranos del mal. Amén».
[15] Estas tres partes son imprescindibles y habrán de aprenderse primeramente [16] palabra por palabra para recitar. Se debe acostumbrar a los niños a recitarlas cada día al levantarse en la mañana, al comer y al acostarse en la tarde. Y no se les debe dar de comer o beber antes de que hayan hecho su [17] recitación. Asimismo, el padre de familia hará lo propio con sus sirvientes, no consintiéndoles seguir en casa si no lo saben o no quieren aprenderlo. [18] Porque no es tolerable que haya persona tan tosca y ruda que no lo aprenda, toda vez que en estas tres partes del catecismo se resume de manera [19] breve, comprensible y sencillísima todo cuanto tenemos en la Escritura. Los queridos padres o los apóstoles (quiénes hayan sido no importa) han resumido así la doctrina, vida, sabiduría y erudición de los cristianos,21 de lo cual han de hablar y tratar y ocuparse.
[20] Una vez aprendidas y entendidas estas tres partes, corresponde saber también qué hay que decir sobre los sacramentos que Cristo mismo ha instituido, o sea: El bautismo y el santo cuerpo y la sangre de Cristo. Se trata del texto bíblico, según relatado por Mateo y Marcos al final de su evangelio, cuando Cristo se despidió de sus discípulos y los envió por el mundo.
EL BAUTISMO
«Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre [21] del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.22 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado» (Mt. 28:19; Mr. 16:16).
Para el hombre sencillo bastará conocer este pasaje de la Escritura sobre [22] el bautismo. También respecto al otro sacramento, será suficiente que sepa algunas palabras breves y sencillas, como son las del texto de San Pablo (1 Co. 11:23–25).
EL SACRAMENTO (DEL ALTAR)
«El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan; y habiendo [23] dado gracias, lo partió y dijo: Tomad, comed: Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí».
«Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis en memoria de mí» (1 Co. 11:23–25; Mt. 26:28; Mr. 14:22–24; Lc. 22:19–20).
Se tendrán, por lo tanto, en total cinco partes de toda la doctrina cristiana [24] y que deberán ser practicadas siempre y exigidas e interrogadas palabra por palabra. No confíes en que los niños y los jóvenes lo aprendan y lo retengan únicamente a partir de la predicación. Una vez conocidas a fondo estas partes, [25] se pueden añadir también a ellas algunos salmos o himnos adecuados como complemento y refuerzo de aquéllas y de este modo se introducirá a la juventud en la Escritura y así irá progresando día a día.
Pero, no es suficiente el mero hecho de que se puedan entender y recitar [26] las palabras; antes bien, hay que enviar a los jóvenes al sermón, especialmente en el tiempo prescripto para el catecismo, para que escuchen su aplicación y para que aprendan a comprender lo que encierra cada parte. Así también podrán repetirlo como lo oyeron y responderán debidamente cuando se les interrogue, de modo que no se predique sin provecho y fruto. Precisamente [27] para que a la joventud se le inculque el catecismo, lo predicamos con asiduidad; no en forma difícil y sutil,23 sino breve y sencillísimamente, a fin de que penetre bien en ellos y lo retengan en la memoria. Guiándonos por este [28] objeto, trataremos a continuación las partes indicadas, una tras otra, y diremos sobre ellas con toda claridad lo que sea menester.
15. Acerca de la prohibición de fabricar, de adorar imágenes como segundo mandamiento vid. Catecismo Menor I, Los Diez Mandamientos, nota 13.
16. Ich gläube an Gott, Vater allmächtigen. Texto latino: Credo in Deum, patrem omnipotentem. La expresión Vater allmächtigen ya aparece en el alto alemán antiguo del siglo VIII (fater almahtigon). En el Catecismo, Lutero mantuvo también la colocación Vater unser, pero en la traducción de la Biblia optó por el más moderno Unser Vater. En la actualidad, muchos exégetas sostienen que las palabras «Padre todopoderoso» deben permanecer estrechamente unidas como título separado. Vid. la argumentación en sentido contrario de J. N. D. Kelly en su erudita obra Early Christian Creeds (3a. ed., 1972, p. 132 sigtes.). El autor llega a la conclusión de que «Padre» está asociado más íntimamente con «Dios». Observa que la verdad básica, primordial que queremos confesar en nuestro Credo es que Dios es el Padre, y que el calificativo «todopoderoso» debe haberse combinado ya muy pronto con «Dios Padre», sin duda como resultado de la influencia que ejerció el lenguaje de la Septuaginta sobre el uso teológico cristiano (op. cit., p. 133 sigtes.).—Vid. también Catecismo Menor, Credo, 3: sitzend zur Rechten Gottes, des allmächtigen Vaters. Lat.: sedet ad dexteram Dei, patris omnipotentis. Los que apoyan la tesis de que Lutero quiere unir «omnipotente» con «Padre» apuntan también a este texto. Vid. además Catecismo Mayor, Credo, I. Artículo, 18.
17. Texto lat.: descendit ad inferos. Vid. Símbolo Apostólico y Fórmula de Concordia, Declaración Sólida XL 50. nota acerca de inferi.
18. Respecto de la traducción «una santa» vid. Catecismo Menor, Credo, nota 31.
19. En su Manuale Curatorum de 1503, Surgant escribe «cristiana» en vez de «católica». Lo mismo hace Francisco de Osuna en su Catecismo que data probablemente del año 1529 (por lo tanto, el mismo año en que fue publicado en Catecismo de Lutero): «Has de creer por lo semejante lo noveno («lo que figura en noveno lugar», referencia al artículo noveno del Credo Apostólico, cuya división en 12 artículos se venía usando más o menos a partir del siglo V) a la santa iglesia cristiana». En cuanto a la posibilidad de que esa formulación introductoria de su exposición del artículo noveno sea idéntica al texto vernáculo del Credo tal como se le solía rezar en tiempos de Osuna, cf. Hans-Jürgen Prien, «Ein spanischer Katechismus aus dem Jahre 1529 von Francisco de Osuna» en Zeitschrift für Kirchengeschichte, vol. 83, fase. 3, 1972, p. 373. Vid. también Catecismo Mayor, Credo, nota 141, y Símbolo apostólico, nota 2.
20. Vid. Catecismo Menor, Padrenuestro, secc. 17.
21. Lutero tenía un concepto muy elevado de este «resumen» (WA, Pláticas de sobremesa No. 4334): Et est opus spiritus Sancti tantam rem tanta brevitate efficacissimis et emphaticis verbis describere («Es una obra del Espíritu Santo el describir con palabras sumamente eficaces y enfáticas un asunto de tal magnitud con tanta brevedad»).
22. Mt. 28:19; Gehet hin und lehret alle Völker und täufet sie …. Esta es la forma del texto en la Biblia alemana en traducción de Lutero. Vid. Catecismo Mayor, Bautismo 4 y nota 202.
23. Nicht hoch noch scharf. Vid. Catecismo Mayor, Mandamientos, I, nota 34.