Libro de Concordia
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El Catecismo Mayor Segunda Parte: El Credo Índice
El Catecismo Mayor
Segunda Parte: El Credo

Articulo Primero

[9] «Creo en Dios Padre todopoderoso,143 Creador del cielo y de la tierra.»

[10] Con estas palabras quedan descriptos y expuestos lo que son el ser y la voluntad, la acción y la obra de Dios el Padre. Al indicar los Diez Mandamientos que únicamente se tendrá un solo Dios, cabría preguntar: ¿Y qué Dios es144 ese? ¿Qué hace? ¿Cómo puede ensalzársele, o de qué modo hemos de representárnoslo o describirlo, a fin de que pueda conocérsele? Esto es precisamente lo que nos enseñan este y los demás artículos. Por lo tanto, el Credo no es más que una contestación y confesión del cristiano, [11] basadas ambas en el primer mandamiento. Sería igual que si interrogásemos a un pequeñuelo: «Querido,145 ¿qué clase de Dios tienes? ¿Qué sabes tú de él?», y él pudiera decir, «Mi Dios es ante todo, el Padre, el que ha creado los cielos y la tierra. Y fuera de este único Dios, yo no considero nada como Dios, porque nadie más que él podría crear los cielos y la tierra».

[12] Para los doctos, sin embargo, y para los que tienen cierta instrucción,146 se pueden tratar en detalle estos artículos, dividiéndolos en tantas partes como palabras contienen. Empero, ahora, tratándose de alumnos jóvenes, bastará que indiquemos lo imprescindible, esto es, como se ha dicho, que este artículo atañe a la creación, basándonos en las palabras: «… Creador de los cielos [13] y de la tierra». ¿Qué significa ahora o qué quieres decir con estas palabras: «Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador, etc … ?» Respuesta: Digo y creo que soy criatura de Dios. Esto es, que Dios me ha donado y me conserva sin cesar mi cuerpo y alma y vida, mis miembros grandes y pequeños, todos mis sentidos, mi razón, mi inteligencia,147 etc., la comida y la bebida, vestidos y alimentos, mujer e hijos, servidumbre, hogar, hacienda, etc. Añádase a esto [14] que Dios pone todo lo creado para servir al provecho y las necesidades de nuestra vida: El sol, la luna y las estrellas en el cielo, el día y la noche, el aire, el fuego y el agua, la tierra y todo cuanto ella lleva y puede producir: Las [15] aves, los peces, toda clase de animales, los cereales y toda clase de plantas y también los que son más bien haberes corporales y temporales, un buen gobierno, paz y seguridad. De tal manera se aprende, pues, por este artículo [16] que ninguno de nosotros es capaz de poseer o conservar por sí mismo su vida y todo lo que acabamos de enumerar, y que podríamos seguir enumerando, aunque fuera lo más insignificante; porque todo está comprendido en la palabra «Creador».148

Confesamos, además, que no sólo nos ha concedido el Dios Padre todo [17] lo que poseemos y tenemos ante la vista, sino que asimismo nos guarda y protege a diario de todo mal y desgracia—apartando de nosotros todo género de peligros y accidentes—y todo esto por puro amor y bondad y sin que nos lo merezcamos; como un padre amante que se preocupa de que ningún daño nos ocurra. Pero, decir más, forma parte de las otras dos partes [18] del artículo donde se dice: «Padre todopoderoso …».

Se deduce de lo dicho como conclusión que, al otorgarnos, conservarnos [19] y protegernos Dios diariamente todo cuanto tenemos, amén de lo que en los cielos y la tierra existe, estaremos obligados a amarlo siempre, a alabarle y a agradecerle y, en fin, a servirle enteramente según él lo exige y ordena en los Diez Mandamientos. Habría mucho que decir; si se tuviera que exponer esto [20] en detalle, cuán pocos son los que creen en este artículo. Porque todos pasamos por encima de él; lo oímos y lo recitamos, pero ni vemos, ni reflexionamos sobre lo que estas palabras nos enseñan. Porque, si lo creyésemos de [21] corazón, obraríamos conforme a ello y no andaríamos orgullosos, tercos y engreídos, como si la vida, la riqueza, el poder y el honor, etc., procedieran de nosotros mismos. Hacemos, al fin, como si hubiera de temérsenos y servírsenos; que así lo exige este mundo perdido y trastornado, que está sumido en su ceguedad; un mundo que abusa de todos los bienes y dones de Dios únicamente para su altanería, para su codicia, para su deleite y bienestar, sin considerar siquiera a Dios para agradecerle o reconocerle como Señor y Creador. De aquí que este artículo debiera humillarnos y horrorizarnos si lo [22] creyéramos. Porque pecamos a diario con los ojos y los oídos, con las manos y con el cuerpo, con el alma, con el dinero y los bienes y, con todo cuanto tenemos. Así hacen especialmente quienes, además, luchan contra la palabra de Dios. La ventaja que los cristianos tienen sobre los demás hombres es que son conscientes de su responsabilidad149 de servir a Dios por lo que él les da, y de obedecerle.

[23] Por la misma razón será preciso que nos ejercitemos diariamente en la práctica de este artículo. Lo grabaremos en nuestra mente y lo recordaremos en todo cuanto se presente a nuestros ojos, así también como en las bondades que experimentemos. Y si nos viésemos librados de angustias y peligros, siendo Dios quien da y hace todas estas cosas por nosotros, debemos ver y sentir su paternal corazón y su amor superabundante frente a nosotros. Esto calentaría y encendería nuestro corazón con el deseo de ser agradecidos y de [24] usar todos estos bienes para honor y alabanza de Dios. Éste sería, brevemente expuesto, el sentido del primer artículo, tal como es necesario que lo aprendan primeramente las almas sencillas: Lo que recibimos y tenemos de Dios y también a lo que estamos obligados por ello. Tal conocimiento es grande y excelente pero, además, un tesoro mayor aún. Porque ahí vemos cómo se nos ha entregado el Padre juntamente con todas las cosas creadas y cómo nos provee en suma abundancia en esta vida, amén también de colmarnos de bienes inefables y eternos por medio de su Hijo y del Espíritu Santo, como en seguida veremos.

143. Ich gläube an Gott, den Vater allmächtigen. Vid. Catecismo Mayor, Prefacio II, 11, nota 16.

144. En el original: Was is denn Gott für ein Mann? (¿Qué tipo de hombre es ese Dios?)

145. Lieber lit. «querido». Lutero lo usa muchas veces con el significado de «dime, por favor».

146. Die etwas läuftig sind. Obsopoeus: qui aliguam scripturae cognitionem siba paraverunt («los que adquirieron cierto conocimiento de las Escrituras»).

147. Vernunft und Verstand. Texto lat.: radonis usum vertutemque intelligentiae. En la Fórmula de Concordia, Epítome, XII, 4 el término Vorstand (Verstand) se traduce con usus rationis, uso de la razón.

148. Observa A. Peters («Luthers Rechtfertigungslehre in der Interpretation der modernen katholischen Theologie», en Neue Zeitschrift für systematische Theologie und Religionsphilosophie, vol. 12, 1970, p. 287) que Lutero expresa el pensamiento de este resumen del Primer Artículo de una manera aún más enfática y más plástica en su «Einfältige Weise zu beten» (Manual sencillo de oración) para Meister Peter den Balbier (WA XXXVIII, 373).

149. Dass sie sich des schüldig erkennen. La edición de las Obras de M. Lutero en español, vol. V, p. 101 traduce: «Es que pueden reconocerse culpables». Más exacto sería: « … Que reconocen su responsabilidad de … ». Cf. Obsopoeus: quod se Deo creatori suo debere non inficiantur («porque no niegan que tienen un deber para con Dios, su Creador»).