Artículo I Dios
En primer lugar, se enseña y se sostiene unánimemente, de acuerdo con [1] el decreto del Concilio de Nicea,12 que hay una sola esencia divina, la que se llama Dios y verdaderamente es Dios. Sin embargo, hay tres personas en [2] la misma esencia divina, igualmente poderosas y eternas: Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. Todas las tres son una esencia divina, eterna, sin [3] división, sin fin, de inmenso poder, sabiduría y bondad, un Creador y Conservador de todas las cosas visibles e invisibles. Con la palabra persona no [4] se entiende una parte ni una cualidad en otro, sino lo que subsiste por sí mismo, tal como los padres han empleado la palabra en esta materia.13
Por lo tanto, se rechazan todas las herejías contrarias a este artículo, [5] tales como la de los maniqueos,14 que afirmaron dos dioses, uno malo y otro bueno; también las de los valentinianos,15 los arrianos,16 los eunomianos,17 los mahometanos18 y todos sus similares. También la de los samosatenses, [6] antiguos19 y modernos,20 que sostienen que sólo hay una persona y aseveran sofísticamente que las otras dos, el Verbo y el Espíritu Santo, no son necesariamente personas distintas, sino que el Verbo significa la palabra externa o la voz, y que el Espíritu Santo es una energía engendrada en los seres creados.
12. Vid. la introducción histórica al Credo Niceno.
13. Este significado de persona se dirige contra el modalismo, según el cual las tres personas sólo son «modos» por los cuales se manifiesta la esencia divina.
14. Los maniqueos constituían una secta fundada por Manes en Persia en el tercer siglo después de Cristo. Enseñaban un dualismo drástico.
15. Los valentinianos eran gnósticos del segundo siglo d. de J.C. Enseñaban que hay treinta eones o dioses y que las personas de la Trinidad son emanaciones de tales eones.
16. Los arrianos eran seguidores de la doctrina de Arrio, fallecido en 336 d. de J.C. Arrio enseñó que el Hijo de Dios es una criatura y que «había un tiempo en que él (el Hijo) no existía».
17. Los eunomianos eran los secuaces de Eunomio, obispo de Cizico en Misia, durante el cuarto siglo d. de J.C. Representaban un arrianismo estricto y radical.
18. Como es sabido, los mahometanos (musulmanes) recalcan drásticamente la unidad de Dios y niegan la Trinidad. Los reformadores del siglo XVI con frecuencia se referían al islamismo en términos de una herejía antitrinitaria.
19. Los samosatenses eran los discípulos de Pablo de Samosata, Obispo de Antioquía, en el tercer siglo d. de J.C. Pablo enseñó que el hombre Jesús era inspirado por el logos (Verbo) impersonal y que existia en cierta unidad con Dios. Tal unidad, sin embargo, era sólo de carácter moral.
20. Los «samosatenses modernos» eran espiritualistas antitrinitarios del siglo XVI. Entre ellos figuraban Juan Campanus y Hans Denck.